martes, 29 de marzo de 2016

"Y los sueños, sueños son"



La brutalidad de las montañas rasgando el azul,


el olor marino que baila con el sol mediterráneo,

el trigal que se mece llegada la noche.


Mire a donde vaya,
 vaya a donde viaje,
 viaje a donde piense,

tú siempre estás en mi sentir.


Mi serendipia resultó ser espejismo.
Un falso oasis que se vislumbra a los lejos, 
que promete saciar tu sed de vida 
y que nunca llega.

Los hechos son el nacimiento de las palabras,
materializadas tras mucho tiempo durmiendo en la boca.

Pero él continúa en el mundo onírico,
y tú decides viajar a la tierra del ahora.


Donde el tiempo cuenta, 
los trenes vuelan  
y las oportunidades galopan.



El interés denota lo que mueve al corazón.








miércoles, 23 de diciembre de 2015

Desmenuzarse



Renegar de uno mismo para descansar


Negar tu cuerpo y tu mente


para

volar

Viajar del lugar en el que te encuentras  

a tu serendipia


y escuchar

la marea y la arena
el zumbido del oleaje y el choque de la piedra


Estudiar cada minúsculo ser vivo en la corteza


la energía correteando por la ladera y el pasto


el viento peinando los valles con su canto


Fundirse con el frío, el peor de los
enemigos


Olvidarse de tu nombre, de tu apariencia, de quien dicen que eres


olvidarse de tu existencia


para disfrutar

para disfrazarte de los sonidos

de los colores

y vivir
de los ojos

del tacto

y del oído.





Que nadie pregunte por mí,

que me dejen libre en lo salvaje,

para perderme de mi misma


y no volver a encontrarme.



domingo, 18 de octubre de 2015

Morir viviendo.

No sé quién soy,
no sé qué quiero,
no sé a dónde voy
ni de dónde vengo.


Tan solo en mis manos
tierra y tiempo,
ni ganas, ni esperanza, ni confianza,


aquí yazgo,
aquí muero viviendo.



jueves, 13 de agosto de 2015

-

¿Conoces ese ruidoso sonido al que llaman
silencio?

Te hablo del silbido de las ventanas al filtrar el aire por sus finas rendijas,

te hablo del latido al otro lado de la pared, que pertenece a otro nombre y a otra historia,

te hablo de la locura residual de cada pensamiento creado en esta tierra,

te hablo del golpe que marca la inexistente aguja del tiempo,

te hablo del roce de los cuerpos milenarios hundidos en madera y barro,

te hablo del arrastrar de las palabras en el pasado,

te hablo de la vibración de las estrellas  en la lejanía,

te hablo del murmuro en las profundidades del inmenso azul,

te hablo del zumbido de los enormes árboles agitándose,

te hablo de la voz en tu cabeza,

te hablo del susurro de tu conciencia;




Dime, ¿conoces ese abrumador sonido al que llaman

existencia?


martes, 4 de agosto de 2015

Sossusvlei.

El cielo arropa con la oscuridad de su manto
las dunas de mi desierto,
las alumbra levemente con los farolillos
que cuelgan del firmamento,
 y las mece con su viento,
 y las mira dormir.

Mi respiración honda y solemne,
mis ojos luceros,
mi corazón sigiloso pero presente,
mi cuerpo entero acompañando este silencio.

Sé que estoy sola,
siempre estuve sola,
y a pesar del amor, la amistad y la fidelidad,
seguiré sola.

No tengo miedo,
siempre me acompañarán mis montañas,
siempre me acompañará la calidez del astro rey,
siempre me acompañarán las historias de quienes me antecedieron y de quienes me sucederán,
siempre me acompañará la inocente oportunidad que me brinda la mañana.

Y aunque me faltases tú, 
a quién tanto echo en falta,
siempre me quedaré yo,
siempre me quedará mi propio amor incondicional, continuo y benévolo;



Siempre me quedará mi desierto y la humildad de su noche estrellada.



domingo, 2 de noviembre de 2014

Ego.

Las opacas nubes placan mi voz vibrante y ascendiente.
Cubriéndola como un grueso manto y clavándola en la tierra húmeda, se pierden en el aire cargado.

La marchita tranquilidad de mi alma se convirtió en inseguridad, y me hizo pequeñita hasta desaparecer.

Como una sombra, vago entre las nerviosas figuras parlantes.
Tiemblan de emoción; parece que tienen cosas muy importantes que decir.

Ellos  gritan, lloran, ríen, insultan, aman y mueren. 
Se les ha olvidado el valor del silencio porque su ego ensordeció su humildad.

Enmudezco, contemplando el violento zumbido del viento.

Perpetuo sentimiento de transparencia, marcho a las profundidades del bosque de mi mente, a descansar: se acerca el invierno.

Aguardaré mi voz para quien la busque, como un tesoro de ópalo negro, y seguiré aprendiendo de los demás.




Al fin y al cabo, todos estamos hechos de carne y ego.



domingo, 14 de septiembre de 2014

Tiempo.


Perdidos, trazando círculos infinitos con nuestros pasos, vagando entre oxígeno contaminado, volteando las pupilas al cielo, tornando los ojos en blanco.

El vacío ahuecándose entre mis costillas y tu cama. La mirada clavada en un pensamiento que flota en la esquina izquierda de la habitación.

Ni saltan chispas, ni se ahogan las miradas. Tan solo el lento tic-tac del reloj se arrastra, y ni los segundos vuelan, ni los pájaros cantan.


El botón de repetición pulsado en todo momento,
la vida no sabe mostrar su descontento,
se halla en una tumba de tierra y cemento,
no le salvó ni el innato talento
ni el alivio que brinda el viento.




Solo nos pertenece el tiempo.