Me pregunto qué calor te ofrece
el cuerpo vacío
que una vez fue cobijo nuestro.
Cuáles son tus verdaderos pensamientos
sobre el frío de nuestros besos,
sobre el recuerdo de las ventanas
húmedas después de tanto amor.
Me pregunto si añorar el fuego,
nuestro antiguo compañero,
no te vuelve loco en tu soledad.
Me pregunto por qué me castigas,
una
y otra
y otra vez,
con esos largos silencios
entre mis verdades y mis suplicas.
Yo también intenté castigarte,
pero siempre pierdo ante la esperanza.
La esperanza de que me dejes libre,
La esperanza de que me entierres con tus palabras.
La esperanza de que me quieras como necesito.
Me pregunto
Si no tienes miedo a morirte así de triste.
Yo sí lo siento.
Qué misterio
eso que empuja el motor de tus anhelos.
Espero que algún día vean la luz del sol
y tú tomes una bocanada de aire fresco.

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